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Sevilla

Responsabilidad en mi autocuidado.

en febrero 20, 2020

Ayer en una sesión con una persona hablábamos de la responsabilidad que tenemos en cuanto a cuál es mi forma de pensar sobre mí, sobre mis actos, sobre mis decisiones y también en mi forma de pensar sobre los demás, sobre el sentido de la vida, de nuestros pasos…

Esto me hace querer compartir con vosotros este post, pues es de vital importancia cuidar de los  pensamientos para nuestra salud emocional y de nuestro entorno y del momento en que tomamos decisiones.

Todo acto lleva consigo una serie de consecuencias. Mi modo de pensar me puede provocar un daño o sufrimiento. Hemos de buscar un equilibrio entre los extremos, saber moverse entre la dualidad del yin y el yang. En el yang están mis fortalezas, los aspectos positivos de la persona. En el ying están mis debilidades. Todo el  mundo tiene fortalezas o debilidades. El problema radica en cómo me veo yo a mí mismo. Cuál es mi autoimágen.

Si solamente me fijo en una parte de la realidad que son mis debilidades, voy a soportar una autoestima negativa. ¿Qué es lo que voy a hacer en mi vida? Pues voy a sentir la necesidad constantemente de sentirme valorado por los demás y voy a estar siempre dando a los demás aquello que me falta. Es posible que me  vuelque en la entrega, porque hay una necesidad oculta de sentirme valorado.

Aquí puedo caer con facilidad en una actitud de victimismo. Como yo no recibo esta valoración por parte de los demás, me queda quejarme, me consuelo en la queja. ¿Qué tenemos aquí? Un proceso claro de anulación. Fíjate con calma, con detenimiento. Al fin y al cabo, dispones de todo el tiempo del mundo. Hemos anulado las fortalezas en el momento en que yo solamente me fijo en mis debilidades. Estoy anulando mis fortalezas. No estoy viendo esa parte de mí. Pero yo se las estoy exigiendo a los demás, les pido encarecidamente que me valoren.

El principal problema soy yo mismo que he dejado de lado mis fortalezas. No les he dado la importancia que ocupan en mi vida. Párate a pensarlo si te sientes identificado/a.

En el otro extremo de la balanza se encuentran aquellas personas que solo se ven sus fortalezas y no se miran sus debilidades. ¿Qué puede pasar aquí? Son personas que se creen mejor que nadie, que no aceptan errores, que no aceptan consejos de nadie, que no aprenden de los demás. No cambian de opinión. No necesitan de nadie. Creen que se bastan por sí solos. Aquí entra en juego el superyó, el ego que no te deja ver la realidad.

Tan complicado es aquel que se asoma a sus puntos débiles como quien solamente tiene una imagen de sus fortalezas y no toma conciencia o no reconoce sus debilidades. Ambos caminan en el sendero equivocado. Este es el equilibrio que tenemos que ver en nuestra persona. Debemos convivir con esa dualidad. Las tenemos que ver, las tenemos que reconocer.

Es un deber entonces reconocer mis fortalezas y  valorarlas además de reconocer mis debilidades,  aceptarlas y  tratar de mejorarlas.

Si andas en un proceso de toma de decisiones en tu vida, espérate a serenar tus emociones y a hacer ese balance de tu yo y de las circunstancias  que te rodean. Cuando uno mira hacia adentro, generalmente encuentra las respuestas que andaba buscando, pero asegúrate de mirar bien.

Feliz dia …