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EL MIEDO AL DESAPEGO, A SOLTAR. LA SABIDURÍA DE VIVIR

en octubre 12, 2015

El apego es un estado que nos da seguridad y confianza, el sentimiento de apego es muy amplio, podemos sentir apego a las personas, a las cosas, a las rutinas, a los pensamientos y creencias a los lugares…

Vivimos pensando que nada cambia y nos aferramos por la inseguridad que nos hace sentir el cambio, lo desconocido, seguimos manteniendo situaciones laborales, familiares… aún sabiendo que está teniendo un coste emocional grande en nuestras vidas.

Vivir el aquí, el ahora, el instante como el único momento real que existe nos ayudará a actuar sin miedo al cambio, a seguir avanzando, creciendo, guiados por nuestros deseos y sentimientos.

Os dejo este precioso texto de Jose María Toro que conocí la semana pasada en mi clase de yoga, me encantó y quiero compartirlo con vosotros/as.

Espero que os emocione como me emocionó a mí…

«Las hojas no caen, se sueltan….
Siempre me ha parecido espectacular la caída de una hoja.
Ahora, sin embargo, me doy cuenta que ninguna hoja “se cae”
sino que llegado el escenario del otoño inicia la
danza maravillosa del soltarse.
Cada hoja que se suelta es una invitación a nuestra predisposición
al desprendimiento.
Las hojas no caen, se desprenden en un gesto supremo de generosidad
y profundo de sabiduría:
la hoja que no se aferra a la rama y se lanza al vacío del aire
sabe del latido profundo de una vida que está siempre en movimiento
y en actitud de renovación.
La hoja que se suelta comprende y acepta que el espacio vacío
dejado por ella
es la matriz generosa que albergará el brote de una nueva hoja.
La coreografía de las hojas soltándose y abandonándose
a la sinfonía del viento
traza un indecible canto de libertad y supone una interpelación
constante y contundente
para todos y cada uno de los árboles humanos que somos nosotros.
Cada hoja al aire que me está susurrando al oído del alma
¡suéltate!, ¡entrégate!, ¡abandónate! y ¡confía!.
Cada hoja que se desata queda unida invisible y sutilmente
a la brisa de su propia entrega y libertad.
Con este gesto la hoja realiza su más impresionante movimiento
de creatividad
ya que con él está gestando el irrumpir de una próxima primavera.
Reconozco y confieso públicamente,
ante este público de hojas moviéndose al compás del aire de la mañana,
que soy un árbol al que le cuesta soltar muchas de sus hojas.
Tengo miedo ante la incertidumbre del nuevo brote.
Me siento tan cómodo y seguro con estas hojas predecibles,
con estos hábitos perennes,
con estas conductas fijadas, con estos pensamientos arraigados,
con este entorno ya conocido…
Quiero, en este tiempo, sumarme a esa sabiduría,
generosidad y belleza de las hojas que “se dejan caer”.
Quiero lanzarme a este abismo otoñal que me sumerge
en un auténtico espacio de fe,
confianza, esplendidez y donación.
Sé que cuando soy yo quien se suelta, desde su propia
consciencia y libertad,
el desprenderse de la rama es mucho menos doloroso y más hermoso.
Sólo las hojas que se resisten, que niegan lo obvio,
tendrán que ser arrancadas por un viento mucho más
agresivo e impetuoso
y caerán al suelo por el peso de su propio dolor»
*******
Las hojas no caen, se sueltan.
Texto original de José María Toro,
extraído del libro «La Sabiduría de Vivir»LAS HOJAS CAEN

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