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Sevilla

Recurso para trabajar la Historia de vida en los acogimientos familiares

en octubre 26, 2013

Os presentamos el Libro: “Viaje a mi historia”,

http://www.juntadeandalucia.es/observatoriodelainfancia/oia/esp/descargar.aspx?id=3370&tipo=documento  de Jesús Jiménez Morago, Rocío Martínez Cabeza, y Estefanía Mata Fernández de la Universidad de Sevilla.

Es una herramienta fundamental para trabajar la historia de vida de los niños y niñas en acogimiento familiar entre los 6 y los 12 años, entendiendo la historia de vida como los orígenes, presente y futuro del menor.

Durante el Encuentro de Familias Acogedoras celebrado en el día de hoy en Sevilla por la Fundación Márgenes y Vínculos hemos podido escuchar de la mano de uno de sus autores, la importancia de trabajarlo porque todos los niños y niñas necesitan dar sentido y encontrarle una explicación a sus vidas, como decía en la ponencia, a lo largo de la vida de un niño hay agujeros negros y zonas blancas.

Los agujeros negros son aquellos temas, cuestiones, de la historia de vida que se vuelven tabú en las familias por el dolor que han generado, pero que están en la mente del menor, con miedo a hablar de ellas, por ello es de vital importancia que se genere un clima de confianza para poder tratar estos temas, y un  respeto y aceptación de su familia biológica, de sus orígenes.

Las zonas blancas, son aquellas lagunas, recuerdos difusos de acontecimientos en la vida del menor, por lo que son los adultos con sus recuerdos, fotos, historias,  los que deben ayudarle a completarlo.

 

LA RESILIENCIA: Una infancia infeliz no determina la vida

en octubre 15, 2013

“…si arranco una sonrisa a los demás, una emoción amistosa o un gesto de interés, dejaré de representar el papel lastimoso del pobre niño y de dar la imagen repulsiva de la víctima perdida, violada, abandonada…logrando establecer un vínculo que establecen las emociones compartidas”, del libro Los patitos feos de Cyrulnik.

 Queremos mostraros un extracto de este magnífico libro que ofrece una visión optimista del trauma infantil.

Boris Cyrulnik  nos acerca al valioso mundo de los lazos afectivos y  la expresión de emociones, así como los mecanismos del ser humano para reponerse a las situaciones traumáticas.

Nacido en el seno de una familia judía. Su padre fue ebanista que se alistó en la legión. Durante la Ocupación, sus padres le confiaron a una pensión para evitar ser detenido por los alemanes, pensión que lo terminó trasladando a la Asistencia Pública francesa. Posteriormente, fue adoptado por una institutriz bordelesa, Marguerite Ferge, que lo escondió en su casa, en Rue Adrien Baysselance. Pero, durante una redada policial, fue llevado por la policía con otros judíos a la sinagoga de Burdeos. Llegó a esconderse en los baños, evitando otras redadas, pues la policía conducía a los judíos a la estación de Saint Jean para ser deportados. Un día que se encontraba fuera de la sinagoga, una enfermera lo llevó oculto en una camioneta. Después comenzó a trabajar como mozo de granja con un nombre falso, Jean Laborde, poco antes de la Liberación de Francia. Sus padres, deportados, murieron durante la Segunda Guerra Mundial. Tras la contienda fue recogido por una tía en París. Estas experiencias lo motivaron para estudiar psiquiatría.

Estudió medicina en París y más tarde, conducido por el deseo de revaluar los acontecimientos de su propia vida, empezó a estudiar psicoanálisis y posteriormente neuropsiquiatría. Dedicó su carrera sobre todo al tratamiento de niños traumatizados.

Sin duda alguna, después de una infancia como la vivida por el autor, y sus estudios posteriores en otros niños y niñas en situaciones de vida traumáticas como las experiencias en campos de concentración, nos deja un esperanzador escenario en la problemática que vivimos en la actualidad, nos referimos a  los casos de  niños y niñas víctimas de la violencia de género en sus hogares, abandonos emocionales, situaciones de pobrezas extremas…

Entendiendo la resiliencia como la capacidad para afrontar la adversidad y lograr adaptarse bien ante las tragedias, los traumas, las amenazas o el estrés severo. Una infancia infeliz no determina un adulto  infeliz ,ni fracasado.

Un niño/a que se siente querido, valorado, rodeado de adultos que le aportan seguridad, de un entorno que facilita la comunicación y la expresión de emociones, logrará superar cualquier adversidad que haya pasado.

Afrontar  problemas,  identificar emociones,  afrontar retos sin miedo, tomarnos tiempo para descansar  y para pensar, confiar en uno/a mismo/a y en nuestras capacidades, tener empatía en la relación  con los demás, controlar los impulsos… las personas resilientes consiguen realizar todos estos logros y ser felices.