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Sevilla

Intervención con las personas con discapacidad intelectual desde el enfoque sistémico

en abril 26, 2014

La intervención, el trabajo con y para las personas con discapacidad intelectual es una de las razones de Égola.

Tratamos de descubrir su manera de funcionar en los entornos en que se desenvuelven, en los que les ha tocado vivir, desde el respeto a su diversidad, desde su libertad.

Entendemos que optimizando sus entornos más próximos podemos ayudar a mejorar la calidad de vida de las personas con discapacidad intelectual.

Los entornos más próximos son su familia, su centro educativo, su asociación, …Interviniendo para que haya una coordinación de todos estos sistemas estamos facilitando su buen funcionamiento y que éstos le aporten bienestar a la persona con discapacidad intelectual.

Os ponemos el enlace a una presentación en la que representamos este esquema de intervención.

http://prezi.com/vrhudbvlifwh/orientacion-a-personas-con-discapacidad-intelectual-desde-el/

Nota: Al ser una presentación dinámica es necesario clickear en la flecha para verla al completo.

La desobediencia a la DSM-5

en enero 9, 2014

En mayo de 2013 se publicó la última versión del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales por parte de la Asociación Americana de Psiquiatría. Para que nos entendamos, se trata del manual americano de clasificación de los trastornos mentales. Psicólogos y psiquiatras de todo el mundo se guían por esta clasificación a la hora de realizar sus diagnósticos.

Dicha publicación del manual (de ahora en adelante DSM- 5) ha ido acompañada de un aluvión de críticas e intensos debates. Actualmente se describen en él 324 diagnósticos psiquiátricos, que abarcan desde la discapacidad intelectual hasta el trastorno de personalidad dependiente, pasando por un amplio listado de trastornos de la eliminación, neurocognitivos, relacionados con sustancias y otras adicciones, depresivos, de ansiedad, bipolares, disociativos, sexuales o disruptivos, entre otros.

La polémica se ha centrado en la falta de validez de las diversas categorías diagnósticas por diferentes motivos, entre otros, por el protagonismo de la medicación, por la descontextualización  de los problemas de salud mental de la experiencia personal y del contexto social, familiar o cultural del paciente, y, específicamente, en la excesiva ampliación del diagnósticos que recoge esta última versión.

Según la misma, cualquier persona, bajo la visión del nuevo DSM-5, podría ser diagnosticada de, al menos, cuatro trastornos mentales de reciente creación, como el trastorno por atracón (comer en exceso más de 12 veces en tres meses), el trastorno de excoriación (rascado compulsivo de la piel), el trastorno de acaparamiento (dificultad persistente de desprenderse de objetos, independientemente de su valor) y el trastorno de sintomatología somática (preocupación “desproporcionada” hacia la propia salud y al menos, manifestación de un síntoma físico, como dolor de cabeza persistente).

Según el psiquiatra Allen Frances “El nuevo DSM 5 será una bonanza para la industria farmaceútica, pero a costa de un enorme sufrimiento para los nuevos pacientes falsos positivos que queden atrapados en la excesiva amplia red del DSM-5”.

El director del Instituto de Salud Mental de EEUU, Thomas Insel, ha anunciado que dicha institución se desliga de la clasificación DSM, debido a su “falta de validez”.

Desde Égola  nos felicitamos por esta revolución del diagnóstico y la clasificación de las enfermedades mentales. Ya antes del DSM-5 estaban descritas enfermedades que no lo son como la discapacidad intelectual o la transexualidad. Por si fuera poco, esta farsa de enfermedades sigue aumentando.

Parece que la industria farmaceútica va a salir muy beneficiada con esta actualización de la DSM. Entendemos que, a veces, el tratamiento farmacológico es complementario con el tratamiento psicológico cuando se trata de enfermedades mentales que causan gran sufrimiento a la persona, sin embargo, mantenemos que, en gran número de casos, de lo que se trata es de acompañar a la persona en su propio proceso de búsqueda de bienestar.

 

Viva la salud mental!

en noviembre 26, 2013

-Antonio, me gustaría preguntarte cómo te fue en aquel centro de Málaga en el que estuviste internado unos meses. Te lo pregunto porque tengo un cliente que quiere internarse durante un tiempo porque no se encuentra bien, no se encuentra con capacidad para gestionar su vida.

– Rosa, dile que se olvide de un centro, a menos que su conducta pueda hacer daño a otras personas o a sí mismo. Que le dé el aire, que respire libertad, que no se meta en un centro. Yo me sentí como en una cárcel, encerrado.

– Los circuitos que velan por nuestra salud mental en este país son paradójicos. Hace unos meses fui a un hospital para que me ingresaran porque me encontraba fatal, sin control y me dijeron que me tranquilizara, que me pondrían una dosis más fuerte para que me fuera a casa. Les dije que me ingresaran, que lo necesitaba. Que si no la iba a montar. Y la tuve que montar, entonces me ingresaron.

-Ahora tengo un tratamiento que me tiene tumbado, me tomo varios cafés muy cargados por la mañana para poder estar activo y ni lo noto. Le he dicho a mi psiquiatra que me quite el inyectable que tiene un efecto demoledor y no necesito tanto, que no me deja vivir su efecto.

– Rosa, por fin me han quitado el inyectable, me ha costado varios meses pero hoy me siento activo. Estoy yendo a la Universidad, me he matriculado de algunas asignaturas de Derecho y me siento totalmente activo. Por favor, dile a tu cliente que no se interne, que le dé el aire.

El testimonio de una persona con un trastorno mental me abre los ojos y me ayuda en mi trabajo diario. Te estoy muy agradecida. Muchas gracias por enseñarme.