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Sevilla

LA COOPERACIÓN PROFESIONAL COMO MODELO DE INTERVENCIÓN FAMILIAR

en octubre 11, 2015

A petición de una familia con la que intervenimos hemos mantenido una reunión con las diferentes profesionales que también intervienen con esta familia que cuenta en su seno con una persona con discapacidad intelectual. A dicha reunión hemos asistido una neuropsicóloga, una maestra, una pedagoga y una terapeuta familiar. Después de exponer en qué aspectos ha intervenido cada una con la familia en cuestión, las dificultades, facilidades, avances encontrados y objetivos de la intervención en este momento, cada una ha sugerido a través de una intervención cooperativa trabajar desde diferentes ámbitos: personal, social, habilidades para la autonomía, emocional, laboral, académico, familiar. Dicha propuesta una vez elaborada por todas será enviada a la familia para que, entre todos sus miembros, la modifiquen, hagan nuevas propuestas, puedan prescindir de algunas de las ya enviadas, etc. Con la propuesta familiar el documento será reelaborado y listo para llevar a cabo. No se trata de un documento cerrado, sino que estará abierto a revisiones y modificaciones según evolucione la intervención. Pensamos que la intervención cooperativa es el modelo ideal de intervención con las personas. Modelo en el que las personas son agentes activos y tienen la última palabra.

¿SOMOS LO QUE ELEGIMOS O ELEGIMOS LO QUE SOMOS?

en junio 15, 2015

 UN ABORDAJE HOLISTICO SOBRE LOS MENORES INFRACTORES

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 A raíz de los resultados ofrecidos por el Defensor del pueblo sobre el número de sentencias impuestas a personas de 14 a 17 años, 4480, de las que 510 se realizaron por violencia en el ámbito familiar, lo que representa un 11.4% del total de sentencias impuestas, un 95.9% de las mismas se debieron a delitos (489), y un 4.1% a faltas (21) y sobre la perspectiva que se aborda en relación a la “culpa” por los hechos cometidos me surge esta reflexión:

 ¿Cuántas personas elegirían voluntariamente vivir en un país en guerra, y salir de tu país y alejarte de tu familia, de tu cultura?, ¿cuántas personas elegiríamos voluntariamente vivir en una familia con problemas de drogadicción, de desempleo, en una zona desfavorecida o etiquetada como mala zona?, ¿cuántas personas elegiríamos tener un padre o una madre enfermos, en la cárcel, o vivir con una familia que nos da de todo lo que necesitamos menos tiempo, atención y escucha, o vivir en un centro de acogida en lugar de con tu familia?, ¿cuántas personas elegiríamos no sentirnos valorados, escuchados, aceptados en nuestro grupo?,  ¿ Cuántas personas elegiríamos no tener éxito profesional, unos estudios, un empleo estable…?…

 El número de situaciones que se pueden vivir es ilimitado, todas estas circunstancias, las mayorías no se eligen, se nos presenta en forma de oportunidad o ausencia de esta.

 ¿Elegimos entonces lo que somos?,¿o las opciones que tengo, o que conozco?, porque el acceso a la información y la formación es un privilegio que no todos podemos disfrutar.

 Estamos en un momento histórico preocupante para nuestros jóvenes, y para nuestro país, mirar hacia otro lado  o centrar la responsabilidad únicamente en el menor adolescente, es una crueldad, una trampa y una injusticia escandalosa.

 

Se habla de culpa muy a menudo, necesitamos culpables, que se haga justicia, permitirme pero esto  no aporta nada, no aporta reflexión, ni búsqueda de soluciones, de este modo eludimos responsabilidades, que sigan incrementándose los porcentajes de violencia en la población juvenil, y un aumento del sufrimiento a las personas.

 Nunca la SITUACIÓN PROBLEMA, la originó una única causa, por ejemplo los peritos valoran en un accidente de tráfico  más de una variable para que ocurra, (factor coincidencia en el mismo lugar y hora, falta de atención, tiempo de reacción, intencionalidad en los hechos, estado de la calzada, señalización, climatología, posición del sol, velocidad, estado de los conductores, tipo de vehículo…)

 Es mucho más serio, operativo y justo hablar de responsabilidad, de co-responsabilidad, en este caso el de los jóvenes que “eligen” delinquir o mostrarse agresivos con sus iguales o con sus familias, hablaríamos de corresponsabilidad:

 –         Del Sistema Educativo

–         De los Equipos de Salud Mental

–         De las familias y sus estilos educativos

–         De las Políticas Económicas y de Igualdad

–         De los profesionales que participan como observadores pasivos.

–         De los Medios de Comunicación por los modelos y los valores que quieren ofrecer,

 Las excepciones existen, siempre hay personas inteligentes, resilientes que ven con claridad que quieren en su vida, y luchan por tener otras opciones, pero no nos engañemos, la realidad que nos toca vivir nos condiciona las posibilidades y las oportunidades de vida.

 

Escuela y Emociones Familiares

en septiembre 11, 2014

Llegó el gran momento temido y/o esperado…

Hoy ha comenzado en muchas casas un momento muy importante en la vida de nuestros hijo/as, el primer día en la escuela…

Antes de que llegara este día en muchas familias la entrada al colegio y la separación materno/paterno filial (separación de madres/padres con sus hijos/as) ha supuesto un coste emocional importante, derivados de numerosos pensamientos que inundan la mente:

  • “¿se adaptará?, ¿llorará?, ¿le pegarán?, ¿me echará de menos?, ¿sabrán atenderle?, ¿se lo pasará bien?, ¿sentirá que lo hemos abandonado?…”

Rápidamente esta incesante actividad mental genera en nosotros unas emociones:

  • Miedo, inseguridad, tristeza, nostalgia, culpabiidad, frustración, impotencia…

Reflejando todo este malestar en nuestro tono de voz, mirada, expresión facial, alteraciones del ánimo y del sueño…

Nuestros hijos/as captan rápidamente todas nuestras emociones, aunque no verbalicemos que la situación nos preocupa, nuestra comunicación no verbal (mirada, tono, gestos, expresión facial…) habla por nosotros mismos, generando en nuestros hijos/as rápidamente la comprensión de un MENSAJE OCULTO PERO CLARO:

“Voy al colegio “un sitio desconocido para mí” donde voy a estar mal y por eso mi mamá o mi papá se quedan tristes, nerviosos en casa…”

Es importante que detectemos cómo estamos interpretando la nueva situación.

¿Qué le va a aportar a mi hijo/a la escuela, que no le pueda aportar yo?

  •  La escuela es el segundo sistema socializador, (el primero es la familia) aportando a nuestros hijos/as muchas herramientas y capacidades personales para seguir desarrollándose en las diferentes áreas evolutivas y procesos psicológicos tales como: lenguaje y comunicación, motricidad, pensamiento, atención, memoria e imaginación, afectividad.
  • El aprendizaje está programado para conseguir unos objetivos a través del juego, los sonidos y las imágenes, según la edad del menor y sus necesidades y en compañía de sus iguales.
  •  Los niños/as necesitan de la relación con otros niños/as, donde aprenderán reglas, normas, manejar situaciones que tendrán que resolver, con la vigilancia y la mediación del adulto que les enseñará a resolver los conflictos entre sus iguales.
  • Se sentirán más autónomos y seguros por lo que beneficiará a su autoestima, y mejorará en las relaciones con adultos e iguales desconocidos, disminuyendo miedos y frustraciones.

Evita expresar “qué pena mi niño/a ha llorado”, “pobrecito/a”, en su lugar expresaremos alegría, orgullo, satisfacción, ilusión, por lo que está aprendiendo, por lo que nos cuenta, centrando nuestra atención en sus logros y avances.

¡¡¡¡No tengas miedo y acompaña a tu hijo/a en este proceso tan importante para su desarrollo!!!

Y no lo olvides…

“Tus emociones provocan reacciones emotivas positivas o negativas”