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Sevilla

HERMANOS Y HERMANAS DE PERSONAS CON DISCAPACIDAD INTELECTUAL

en noviembre 7, 2016

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Os dejamos una carta que nos ha regalado una persona muy especial, y que en su día escribió a su hermana con discapacidad, una carta escrita desde el alma con una mirada apreciativa que va más allá de las etiquetas y que nos ha servido de inspiración y de trabajo de reflexión en el trabajo que realizamos con los hermanos y hermanas de personas con discapacidad. Muchas gracias

Querida hermana Mª Ángeles:

No se muy bien en qué momento y cómo supe que eras diferente.

De pequeña, mamá y papá me decían que eras especial y que había que cuidarte y ayudarte un poco más. Pero en mis primeros 8 ó 9 años yo no te veía muy diferente a mí. Recuerdo que te miraba y ni en tu rostro ni en tu cuerpo encontraba algo que me hiciera comprender esa diferencia. Eras más alta que yo por esos dos años que me sacabas  y guapa, muy guapa. ¿Dónde estaba la diferencia?, bueno ,es verdad que hablabas un poco mal , como una niña chica, pero  tampoco eso me llamaba tanto la atención ,entre otras cosas porque yo te entendía muy bien, tanto es así que incluso papá o mamá a veces me llamaban para que “tradujera “ lo que tú decías.

Crecí  en esos primeros años disfrutando mucho de nuestra relación, llenabas mi vida de juegos y canciones que compartíamos con nuestro hermano. A veces me invadía un pequeño ,y casi forzado, sentimiento de pena .Tu mal, ese mal de nombres extraños y feos : Subnormalidad , retraso mental, oligofrenia…estaba  en tu cabeza, por eso yo no lo veía, pero ante la pena que pudiera sentir podía más la alegría que me daba tu compañía ,además ,tú te ibas a poner bien…porque Pepe y yo muchas días al volver del cole , entrábamos en la iglesia que había en el camino y con margaritas que habíamos cogido  pedíamos : “ por favor  , que mi hermana se ponga bien” .A pesar de que a mí me gustabas como eras , esperábamos el milagro.

Tú no ibas al cole, siempre estabas en casa con mamá  y tomabas medicinas. Mamá te intentó enseñar las letras y yo los colores, porque para ti todas las cosas eran de color verde, como esa esperanza que teñía nuestra vida.

Cuando tenias unos 11 años aproximadamente papá y mamá nos dieron la sorpresa de que ibas a entrar en un colegio de “educación especial” .Yo me puse muy contenta porque eso alimentaba más mi percepción de que tú en realidad estabas bien y yendo a un cole ya eras como yo. Fuimos todos juntos  a conocer el colegio, pero lejos de alegrarme, sentí que aquello era otro mundo. Creo que allí tomé conciencia por primera vez de que había muchos niños y niñas que tenían enfermedades parecidas a la tuya y que si tenias que ir a ese lugar  a lo mejor es que no estabas tan bien y que entrar en ese colegio, te alejaba más de mí, te hacía distinta a mí.

Poco a poco se fue haciendo más patente que yo crecía y desarrollaba una serie de habilidades, adquiría conocimientos y que tú no lo hacías .Así que te cedí mi lugar, renuncié a ser la pequeña de la casa, te convertí en “la hermana pequeña” y yo me mentalicé de que tenía que cuidarte y protegerte hasta que ese milagro que seguía esperando llegara.

Cada vez jugábamos menos juntas, me volví seria y mayor y lo peor estaba por venir porque a partir de  tus 12 ó 13 años te pusiste  fatal. Gritabas, llorabas ,te enfadabas mucho, tenias muchas manías , salías corriendo sin control .Papá y mamá decidieron quitarte del colegio y visitaron muchos médicos.

Yo leía en sus informes cosas extrañas como “alucinaciones delirantes”, te  mandaron muchas medicinas y la casa se llenó de tristeza y de miedo.

En esos años de angustia para todos, apareció también el fantasma de qué pasaría contigo cuando nuestros padres murieran. Yo les consolaba diciéndoles que nunca te dejaría pero tenía mucho miedo de no estar a la altura.

Aparecieron muchos más sentimientos, la culpa, la impotencia  incluso la vergüenza.

Esa niña con la que jugaba de pequeña y que me hacía tan feliz había pasado a ser el gran problema de la familia, que hacía que mi madre estuviera triste, mi padre preocupado, mi hermano impotente y yo tuviera tanto miedo

Te sentía muy lejos hermana. Avanzaban los años e  intenté construir una vida fuera de la familia: los amigos, mis estudios, los primeros amores .Nuestra casa, nuestra familia, la sentía como una isla desierta .Estábamos aislados, sin información , sin ayuda de ningún tipo y resignados a que así seria ya por siempre. Y fuera estaba el mundo, ese mundo del que yo disfrutaba y del que, creyéndolo hostil para ti, te apartábamos y eso me hacía sentir muy culpable.

Para sentirme mejor quise saber. Quería respuestas. Leí, hablé  con médicos, quería también dar un respiro a papá, que por esa época ya estaba muy enfermo, y a mamá.

En esos años apareció la palabra discapacidad, nuevos caminos por recorrer y  esperanzas renovadas. Además tu  recuperaste cierta serenidad .Ya no te enfadabas tanto y volviste a sonreír.

Cuando papá murió tuve mucho miedo de que todo empeorara, pero no fue así. Me demostraste una fortaleza emocional que me sorprendió mucho.

En los años posteriores a su muerte me moví mucho, Ya no buscaba respuestas sino soluciones. Hablé con médicos, organizaciones, entidades, asociaciones y  por fin, después de informarme mucho, solicité un centro ocupacional acorde a tus necesidades.

Pero tenía una asignatura pendiente. En esta montaña rusa  de sentimientos, sensaciones, pensamientos, acciones, había olvidado lo más importante: a TI

Quería mejorar tu vida pero sin preguntarte, acercarme más a ti pero sin conocerte

Tu vida para mí estaba escrita en informes médicos, de psicólogos o trabajadores sociales.

Y entonces…ocurrió, .Se me cayó la venda de los ojos y poco  a poco  te fui encontrando como persona, no como problema, como hermana, no como enferma.

Fue tan simple y sencillo como pararme a hablar contigo y sobre todo pararme a escucharte.

Sé que tú también  recuerdas con mucho cariño esa época, tendríamos 28 y 26 años .Yo me encontré a mi hermana mayor, preocupada por los  asuntos de la familia, interesada por la vida, por el mundo, sí, el mundo, ese del que te habíamos apartado. Y tú recuperaste una hermana que ya no tenía que hacer de madre , porque tú nunca esperaste eso de mí, para eso ya estaba mamá , tu  querías una hermana .Y sí, fue ahí cuando entendí que el milagro, ese por el que de pequeña rezaba:“Que mi hermana se ponga bien”, ese milagro era ese cambio que se produjo en mí ,el milagro era poder verte como realmente eras .Una persona, limitada en algunas cosas, pero muy capacitada en otras, sobre todo en lo referente a la afectividad. Conocía tus limitaciones pero me sorprendieron tus capacidades, tus excelencias.

A todo esto se unieron dos hechos cruciales en tu vida .Tu comienzo en el centro ocupacional ASAS y el nacimiento de  mi hija Gloria, tu primera sobrina.

Con Gloria pasaste de ser la cuidada a ser cuidadora .Nunca olvidaré el mimo, la delicadeza con el que te acercabas a ella , tu necesidad de cuidarla y protegerla .

A día de hoy sigo aprendiendo y descubriendo cosas sobre ti  y este camino también me está enseñando mucho sobre mí.

Te pido perdón porque mi sobreprotección a veces te ha perjudicado más que beneficiado , por haberte puesto trabas y límites sin comprobar antes hasta donde podías llegar ,por no saber ver en ti la grandeza si no el problema.

Te doy las gracias por tu amor incondicional por los valores que junto a ti he aprendido: el respeto, la tolerancia, la paciencia, la capacidad de superación, la humildad.

Gracias por enriquecer mi vida y la de mis hijos.

Te quiero Mª Ángeles

Utilizando la técnica de “La caja de arena”

en enero 13, 2016

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CAM03101A través de la técnica de la caja de arena se intenta que las personas conecten con su inconsciente. Se utiliza sobretodo con niñxs pero también con adultos. Dora Kalf fue su creadora, quien basó sus teorías en los principios de la psicología analítica de Carl Jung.

Es una técnica que se utiliza para trabajar y traer a la conciencia traumas infantiles. Ayuda a explorar fortalezas y a encontrar resiliencia.