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Sevilla

ENTREVISTA DE RADIO NACIONAL DE ESPAÑA: LIBRO «Cocinando Sueños. Un libro pensado para personas con diversidad funcional»

en noviembre 19, 2020

Vamos a hablar de un proyecto que está pensado para personas con diversidad funcional. Se  llama Cocinando sueños y Eva María Márquez Roldán es la coordinadora de este proyecto. Bienvenida. ¿Qué tal?

Buenos días. Estoy bien. Muy bien.

¿Cómo nace este libro de cocina con esta particularidad, ha sido escrito con una lectura fácil y accesible?

Yo soy empresaria, autónoma. Trabajo, sobre todo, para el fomento de la autonomía de las personas con discapacidad intelectual. Uno de los talleres que impartimos es un taller de cocina y todo comenzó por ahí. En la necesidad de utilizar unas recetas que estuvieran adaptadas en lectura fácil que no había por el momento. Comenzamos por hacer nuestras propias recetas para adaptarlas.

Las combináis con un vídeo, ¿verdad? Vamos a contárselo a los oyentes para que lo visualicen, lo imaginen.

Todas las recetas están cocinadas y descritas por ellos mismos. Tú abres el libro y te encuentras mucho color, mucha claridad, porque está escrito en lectura fácil. Tiene una parte donde vienen los ingredientes con  unos pictogramas. Solamente viendo el pictograma sabes a qué ingredientes te refieres sin necesidad de leer lo que significa. Después tiene otra parte que pone preparación y viene por pasos muy claros. La lectura fácil te dice que tienes que escribir la frase muy simple, concreta, sin dar dos órdenes en el mismo paso. Entonces está muy claro. Y luego vienen imágenes de ellos cocinando. La foto de la receta y lo más interesante del libro es un vídeo en código QR. Es el vídeo de ellos haciendo la receta y explicándola. Ha sido un avance. Hace cuatro años ya hicimos el primer volumen. Ahí no hubo ninguna editorial. Lo autoedité yo y era yo la que explicaba los vídeos. Ellos cocinaban y yo los explicaba. En este segundo volumen he querido yo que sean ellos.

¿De qué edades hablamos? ¿De qué alumnos?

Son adultos de 25 años para arriba. Los tengo hasta de 60 años.

Muy bien. Me parece maravilloso. Ya lo dice el título Cocinando sueños. ¿Cómo indicas la sal sin escribirlo?

Con un salero. (Risas de complicidad).

Estaba yo pensando en el ajo, dibujas un ajo. Una foto del ajo. Ponme más ejemplos.

Es la imagen dibujada de una cebolleta, de un huevo, de un puerro. Se ve perfectamente.

Han dicho en algún lugar que el libro es un libro reivindicativo.

Nosotros pretendemos reivindicar las capacidades que tienen las personas con discapacidad intelectual. Se habla de las dificultades, de las limitaciones, de las barreras, de los obstáculos. Que es cierto que  las barreras y los obstáculos existen, pero no por parte de ellos, sino por parte de la sociedad. Tienen pocas oportunidades, aunque, si se les dan los apoyos que ellos necesitan y el acompañamiento y el empleo con apoyo, cuando estamos hablando de trabajo, perfectamente se pueden adaptar al entorno laboral o a hacer una actividad de vida independiente. En este caso la cocina. Es reivindicar el derecho de poder participar en todas las áreas y actividades de la vida como cualquier persona.

¿A ti te llega esta realidad de cerca? ¿Hay alguien en tu entorno que tiene alguna limitación?

Yo soy psicopedagoga y terapeuta familiar y llevo 16 años trabajando con ellos.

Muy interesante, Eva. Muy interesante. Muy bonito.

He conocido la realidad muy cerca en el trabajo con la familia, la preocupación que tienen cuando ellos falten, ¿qué va a ser de mis hijos cuando yo no esté? Entonces hay que trabajar la autoestima, hay que trabajar el empleo, hay que trabajar muchas cosas.

16 años cerca de ellos. Por tanto, los entiendes perfectamente. Es muy interesante el proyecto. Además de ser reivindicativo es pedagógico y se basa en la experiencia. Son los talleres que ellos han hecho contigo.

El libro se ha hecho en el marco del taller de cocina. Hemos estado dando clases y lo hemos ido preparando con los recursos que yo tenía, que era una tablet. Me descargué un programa de edición de vídeo y con la tablet hemos hecho el libro. He tenido que contratar a un diseñador lógicamente para que lo maquetara y lo pusiera bonito. Pero lo he hecho yo todo.

El primero lo hiciste con tus fondos. Pero este ha tomado cuerpo con una editorial.

Tuvimos la oportunidad de conocer a Enrique Sánchez, a un cocinero que aquí en Andalucía es muy conocido, que hace un programa en Canal Sur que se llama Cómetelo, un programa de cocina. Yo fui con mis alumnos. Fuimos a verlo al plató. Al productor le gustó mucho el trabajo que hacíamos y yo le planteé que nos hiciera un programa especial para el día de la discapacidad. Canal Sur vino a casa. Nos grabó. Cocinamos una receta conjunta con el cocinero y a partir de ahí, hablando con Enrique, le dije qué pena que mi libro no tenga una editorial que lo avale y me dijo, si quieres hablo con ediciones alfar, que yo edito con ellos, les paso tu contacto y les digo que te conozco. Siempre hay que tener un padrino en alguna parte y Enrique nos echó un cable.

No siempre, porque tú te lo montaste tú solita en el primer libro. Y tiraste para adelante.

Yo quería que hubiera una editorial por la difusión, por la distribución que podían hacer. Aún así el primer libro lo han comprado asociaciones de toda España, del norte y de todos los sitios.

Sin duda. Yo estaba subrayando tu mérito. Ojalá se dé a conocer. Vayas a muchos programas de televisión y haya mucha gente que lo vea, porque los resultados, y tú eres experta, el resultado, he visto, es impresionante. Fíjate: están aprendiendo a cocinar. Es muy gratificante para ellos. Es creativo. Las familias a su vez ven como ellos crean y como cocinan. Personas que tenían miedo ya no lo tienen al entrar en la cocina.  La sociedad ve que estas personas pueden valerse por sí mismas, aunque tengan discapacidad intelectual. ¿Qué más he visto? Cuando nos salen ricas las recetas, nos hacen sentir bien, optimistas. Mejora la atención y la memoria.

Yo no sé si tú cocinas. Pero, como no mostremos un poquito de atención en lo que estamos haciendo, la receta no sale.

Sí. Me encanta. Me encanta cocinar. Mi abuela era cocinera, te diré. Así que me encanta. Disfruto.

Trabajamos áreas del cerebro como la atención, la memoria, la gestión del tiempo, el trabajo en equipo, porque ellos trabajan por parejas. Me gusta que aprendan a compartir las tareas, a gestionar entre dos una receta.

¿Y cuáles son las limitaciones y, subrayo esto con cautela, las dificultades que tienen las personas que están implicadas en estos talleres bajo el nombre de Égola?  

No me gusta generalizar, porque dentro de la discapacidad existe mucha diversidad. Hay personas que leen bastante bien y comprenden lo que leen. Hay personas que les cuesta mucho comprender lo que leen y por eso los vídeos facilitan el que pueden seguir la lectura y la receta paso a paso. Después hay personas que no tienen problemas de memoria. Otros que sí. Depende del área que tengan afectada. Hay quienes tienen afectada la atención. Hay quienes tienen afectada la memoria o la motricidad fina. No se puede generalizar. Si el material que utilizan o el que tienen por delante está adaptado, en este caso en lectura fácil, todo es mucho más sencillo.

Y contigo que estás ahí…

Tienen al lado a una persona que les da seguridad. No te creas que estoy tan encima. Llega un momento en el que los dejo solos.

¿Cuántas personas van a clase? ¿Cuántas clases a la semana hay? ¿Cada cuánto tiempo?

Tengo dos grupos. Vienen un día a la semana. Tengo un grupo que viene los lunes y otro, los miércoles. El taller de cocina lo hago en mi casa, en mi propia casa, en una cocina particular. Lo que pretendía es que ellos aprendieran a cocinar en una vitrocerámica, en una cocina real, como podría ser la de su casa, no tiene sentido meterlos en una cocina industrial.

Pues tiene mucho mérito tú. De verdad, no hay mucha gente que se entregue tanto.

Mi casa la tengo abierta. Ya son como mi familia.

Si alguien quiere apuntarse a tus talleres. Se me ocurre que pueda haber alguien que esté escuchando y quiera apuntarse a esta iniciativa o incluso poner en marcha esta iniciativa en otros lugares. Si quieren contactar con vosotros, ¿qué es lo que tienen que hacer?

Llamarme por teléfono. Mi teléfono es 655944180. El teléfono al que tú me has llamado, Magüi. Es mi teléfono personal y de trabajo. Ahí atiendo a todo el mundo.

¿Y tienes familia en casa, mientras están estos chicos contigo?

Yo soy madre de una adolescente y de una niña de 9 años.

Te admiro. Te admiro profundamente. Es admirable.

Gracias.

Hay gente solidaria. Más de lo que la gente piensa. ¿A que sí, Eva?

Sí que lo hay. Pero los medios de comunicación últimamente nada más que hablan de desgracias, de virus, de guerras, de violencia. Eso existe. También existe otra realidad y hay que hablar de ella.

Aquí lo hemos hecho, aquí en Mundo solidario. Eva María Márquez Roldán, coordinadora de este proyecto Cocinando sueños, un libro pensado para personas con diversidad funcional. Y unos talleres que se llaman Égola por si alguien quiere apuntarse a ellos. Están en Sevilla.

Estamos en Sevilla este. Tengo una página web por si alguien quiere echarle un ojo.

Diles la página web para que también puedan visitarla.

www.egola.es y también en facebook subimos todas las actividades que hacemos en imágenes. Con buscar Égola y darle a me gusta o a seguir, ya le aparecerá todas las cosas que hacemos.

Eva, un abrazo enorme. Muchísimas gracias. Gracias por la atención y por lo que haces.

Muy bien. Un abrazo y muchas gracias.

(Transcripción realizada por Alejandro Pérez Guillén)

Gracias!!!!

Sanar tu mente y tu cuerpo: perdonar.

en junio 1, 2020

«A medida que crecemos descubrimos que tenemos dos manos, una para ayudarte a tí mismo, y otra para ayudar a los demás» (Andrey Hepburn)

Hoy pienso que en  este poder se centra el acto de perdonar. Compartimos como siempre unas pinceladas que os inviten a reflexionar.

El ser humano no es infalible. Tenemos las mismas posibilidades de acertar que de equivocarnos. A veces herimos intencionadamente. No es cierto que la mejor defensa sea un buen ataque. El mejor ataque es pertrecharnos de valores. Entender a quien nos daña desde el odio, desde el rencor, desde la venganza, desde la rabia, desde el orgullo. Por muy preparados que estemos, siempre habrá situaciones que escapen a nuestro control. Las emociones no se dejan maniatar con nudos. Son como el agua que no podemos atraparla con las manos. Como la niebla que es imposible apresar entre los dedos.

En otras ocasiones lastimamos a otra persona sin darnos cuenta. Quizás por falta de tacto. Por un ejercicio de torpeza por nuestra parte. Nadie está libre de la ignorancia. Quizás por impericia. No podemos entrar en la cabeza del otro y el mensaje que arrojamos a la calle puede ser interpretado de mil formas distintas. Nos resulta inmenso el mundo de afuera. Y, sin embargo, es el mundo interior el que no tiene límites, el que no se puede trazar en un plano, el que improvisa a cada instante, el que ha de resolver el enigma del presente. Así es cómo actuamos consciente e inconscientemente.

Cuando somos nosotros quienes recibimos la ofensa, parece que el panorama es distinto. Pero en realidad es el mismo. Debemos aprender a gestionar las cicatrices. Y solo hay una forma: a través del perdón. Es cierto que el mordisco ha atravesado la piel. Pero los dientes solo se clavan una vez. Es el recuerdo quien acude a la mente para reproducir el daño recibido. ¡Qué importante es el olvido! ¡Qué útil es no guardarlo en la carpeta de asuntos pendientes como un enigma sin resolver! ¡Qué sano es saber cerrar las páginas que se han leído! No caigas en la trampa de repetir una y otra vez el mismo episodio.

Con el tiempo nuestro cerebro no evoca los hechos tal y como han sucedido. Nos volveríamos locos si pudiéramos conservar todas nuestras vivencias con el más mínimo detalle. Recordar es volver a vivir. Y nos inventamos las lagunas que empieza a descoser la memoria. Es absurdo reabrir los puntos de sutura. No existe ningún beneficio a la hora de remover los pasos ya dados.

Cuando tú ves una película y la quieres contar a los amigos, hay detalles que se pierden. Es un mecanismo de defensa. No puedes retenerlo todo. Te quedas con algunos datos y, conforme te alejas del incidente, hay una distancia considerable de por medio, añades elementos nuevos que no estaban, que nunca habían formado parte de ese universo. Pero tú crees que sí. Los tomas como auténticos. El dolor sigue vivo cada vez que lo rememoras. Sigue ahí. Depende de tu conducta que rompas con ese hilo invisible que te ata a la herida y a la persona que rasgó tus entrañas. Corta de raíz el cordón umbilical del sufrimiento. La única forma de liberarte es aceptando que las personas son imperfectas, se equivocan y se dejan llevar por sus necesidades.

Es momento de comprender la naturaleza humana con sus contradicciones. Es momento de soltarnos de la noria del ego, la que sufre innecesariamente, la que siente que se ha cometido una injusticia con su persona. Ya no me agarro al victimismo, a la pena, a la tristeza, al desánimo, al desencanto. Debo huir de ese pensamiento que gira sin descanso en mi cabeza. No estoy dispuesto a conjugar el verbo rumiar. Lo que hacen las vacas. Le dan vueltas una y otra vez a la comida. La mastican incansablemente antes de tragársela. El mismo comportamiento que hacen los niños. Se pasan la bola de un lado al otro de la boca. Nuestros pensamientos también rumian, como el que tiene una postilla en la pierna y no puede evitar arrancarla. Así es imposible la cura. Así salta siempre a la vista el impacto.

Hay que ser valientes para ejercer el poder de perdonar. La seducción de dejarnos en una paz interna sin ataduras de ningún tipo. La magia de liberarnos del pasado como ceniza que no quema si nos centramos en el ahora y delegamos en el olvido.

Eva Mª Márquez Roldán

Alejandro Pérez Guillén

 

Reflexiones acerca de la felicidad

en mayo 28, 2020

En mi última sesión de consulta estuvimos reflexionado acerca de la felicidad, últimamente el confinamiento da lugar a tener pensamientos más reflexivos que de costumbre. Lo compartí con mi pareja, y juntos narramos este escrito para vosotros. Esperamos que os ayude a tomar conciencia de ello y a sentir esa anhelada felicidad en tus manos.

Los mensajes han de ser directos y claros. La felicidad no depende de los demás, ni siquiera de los acontecimientos que se suceden en el día a día. La felicidad no es un objeto perdido al que hay que salir en su búsqueda. Es una actitud. La felicidad está con nosotros. Está en nuestra vida. Ya la tenemos. No hay ido a ninguna parte. Sencillamente hemos estado mirando para otro lado. El único paso que debemos dar es abrir los ojos, darnos cuenta de lo que tenemos, del mundo tan hermoso que gira a nuestro alrededor. Pero, si solamente me quedo con la anécdota, con el detalle, con las circunstancias que estoy atravesando ahora mismo en mi vida y no soy capaz de posar la mirada en mi interior, es lógico que me invada la ansiedad, que la tristeza se hospede sin permiso en una casa donde no es bien recibida.

No podemos negar que se ha decretado un estado de alarma, que el confinamiento puede resultar un ataque a nuestra libertad, que no podemos continuar el ritmo que nos habíamos marcado antes. Las prisas requieren de sus momentos de pausa. Sin embargo, ¿quién nos prohíbe sacarle partido a una situación que no entraba en nuestros planes? ¿Por qué no era la ruta que habíamos trazado de antemano? La vida es improvisación. Es un estado de alerta. Es una obra de teatro donde nos podemos meter en el papel que elijamos. Es un divertimento. No hay frenos. Hay preguntas distintas que requieren respuestas cargadas de imaginación. Si contemplo la realidad de este modo, no hay desastre que nos lleve al naufragio. ¿Qué análisis voy a hacer de mi comportamiento? Aquel que me lleve a ser feliz.

Dejo de lado las circunstancias o juego con ellas. Vuelco toda la atención hacia el lado amable de mi existencia. Y si me detengo a enumerar las carcajadas que he ido derramando en el trayecto, no puedo más que estar agradecido. Hay motivos de sobra para sentirme orgulloso, para recrearme en la dicha. Ese es el verdadero mensaje de la vida. La felicidad brota del corazón, tiene hogar en nuestro ánimo, independientemente de que tengamos un mal día, independientemente de que nos pasen cosas que no esperamos, independientemente de las dificultades transitorias por las que atravesamos. Tan solo es necesario cambiar el enfoque. Modificamos las perspectivas y descubrimos cómo sale el sol tras esas nubes grises que nosotros hemos inventado. Soplemos sin miedo. Somos el viento que empujamos. La fuerza que arrastramos. El amor que llevamos dentro. Hagamos la prueba. Bajo ese manto de sombras, de manera inconsciente, se asoma la sonrisa, aquella que destapamos disfrutando del momento.

Eva M. Márquez Roldán

Alejandro Pérez Guillén