logo

655 944 180

Sevilla

Blog

Adolescencia: Mejor negociar que imponer

en enero 14, 2020

Cada vez son más los padres y madres que acuden a mi consulta con la necesidad de recibir orientación sobre situaciones de conflictos que viven con sus hijos e hijas adolescentes.

La familia es un sistema y el trabajo lo tienen que realizar todos los miembros del equipo, porque, en mayor o menor medida, a todos nos afecta y todos estamos contribuyendo a un estilo, a una rutina y a una forma de responder automática que mejora o dificulta las relaciones entre sus miembros.

Por esta razón debemos comenzar por establecer unas pautas generales o aspectos que son básicos y se pueden aplicar en cualquier circunstancia.

Con el ánimo de poder ayudar y daros un poco más de luz y de serenidad,  realizo este post. Espero que os sirva como punto de partida para reflexionar.

Algunas de las ideas que os quiero transmitir son las siguientes:

  •  En casa son los adultos los encargados de establecer las normas, estas han de ser claras.
  •  Las normas deben girar en torno a situaciones de la vida cotidiana. Mensajes sencillos  de orden y respeto a la hora de comer, de ir a dormir, duchas, salidas y entrada al hogar, espacios compartidos, formas de comunicación…
  •  Cuando hablamos de respeto nos referimos a no coger nada que no sea tuyo sin permiso, aceptar los gustos de cada uno, no imponer tu voluntad haciendo uso de la palabra elevada, no hablarnos a gritos ni insultándonos, no dar golpes ni portazos al mobiliario de la casa, etc…
  •  La pareja no puede contradecirse en una norma. Es fundamental que se establezcan de antemano.
  •  Las conductas que no cumplan normas tienen que tener unas consecuencias. Normalmente tendrán que ser de retirada de premios, como uso del móvil, salidas, compras, etc… Es la única  forma de que el celebro aprenda a rectificar la conducta, siempre reaccionando desde la calma, y explicando las razones por las que lo hacemos, estas razones deben estar claras.  No habrá excepciones ante una falta grave. La respuesta por parte de los progenitores debe ser proporcional a la gravedad de la conducta.
  •    La función de padre y madre la deben hacer los adultos, ningún hijo/a, por mayor que sea, debe asumir ese rol, pues se verá afectada su relación con el resto de hermanos.
  •  Todos los miembros de la casa tienen derechos y obligaciones.
  •   Descansar es un derecho, exactamente igual que tener tiempo para hacer lo que a cada uno nos gusta.
  •   Las obligaciones irán incrementándose en función  de la edad y de la responsabilidad. Generalmente hablamos de contribuir con el orden y las tareas domésticas,  de asumir obligaciones y cumplirlas.
  •  Cada persona debe aprender a resolver su propio conflicto. Solo intervendremos si creemos que es necesario, porque haya una relación de abuso de poder o un riesgo o demasiada edad entre ambos hermanos.
  •   Los padres y las madres deben sentirse seguros en el ejercicio de su paternidad y/0 maternidad. Su objetivo descansa en enseñar valores, poner límites, normas y responsabilidades, además de dar amor y seguridad a sus hijos/as, atendiendo a sus necesidades, que irán cambiando y variando en cada etapa del ciclo vital.
  •   Con adolescentes siempre es mejor negociar que imponer. A fin de cuentas, ya no son niños, y tienen sus propios criterios. No podemos exigirles como adultos y tratarlos como niños. Hay que llegar a un equilibrio en esta etapa tan complicada  donde existe un mayor desapego hacia el entorno familiar y adquieren una mayor importancia el grupo de amigos y amigas.
  •  Observa los cambios de estados de ánimo y de conductas que tengan.  Los adolescentes pasan por preocupaciones, que tienen que ver con la necesidad de sentirse aceptados en sus grupos de iguales.
  •  Cuando detectes un malestar  en tu hijo/a pregúntale si se encuentra bien y si quiere compartirlo contigo.  Respeta que no quiera hablar,  pero exprésale que estás disponible si necesita hacerlo en otro momento.
  •  No critiques sus gustos musicales, de ropa etc… Forma parte de sus elecciones y de su autoimagen y construcción de su identidad. En un principio se verá influenciada por las tendencias de amistades y de las redes sociales. Si es posible, ponle ciertos limites.
  •  Transmítele la enseñanza de que una  alimentación sana y el tiempo adecuado de descanso son un elemento indispensable para un buen  estado de ánimo y para la salud en general.
  •  Hazle saber también que las circunstancias y las situaciones no las podemos controlar, aunque sí podemos elegir la actitud y la respuesta que tendremos ante cualquier tipo de conflicto.
  •  La inteligencia emocional, la gestión del estrés y las habilidades para conocer el funcionamiento de nuestra mente son imprescindibles en un momento social de tantos cambios e incertidumbres.
  •  El cerebro siempre busca una intención positiva en su comportamiento. Puede ser la defensa ante un ataque, la justificación ante un enfado, un castigo, el control de la conducta del otro, una llamada de atención para conseguir afecto, para conseguir algún fin…
  •   Las relaciones se lastiman, se dañan.  Se guardan asuntos del pasado que se enquistan y dejan un pozo de resentimiento, malestar y odio en ocasiones. Es necesario  hablar de lo que nos duele, de lo que nos ha hecho daño. Es saludable pedir perdón, dar las gracias, valorar las cosas buenas y lo que nos gusta del otro. Debemos evitar, en la medida de lo posible, la queja, los reproches y las faltas.

  No hay relaciones perfectas. No hay personas perfectas. Tampoco hay trucos perfectos, ni soluciones perfectas. Hay una intención por ambos lados de mejorar, de conocernos mejor y de aprender. 

Quédate con este mensaje: Con amor todo es más fácil, todo es posible.

Comentarios Recientes

Deje un Comentario

Los campos marcados con * son obligatorios