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TE REGALO UN CUENTO SOBRE LA FELICIDAD

en mayo 20, 2020

Esta mañana desperté bien temprano, y pude contemplar el amanecer, hay que ser rápida, pues es un momento que dura poco tiempo, sin embargo, su magia perdura durante todo el día.

Como siempre fotografié para inmortalizar el momento y la acompañé de algunas de las reflexiones que suelo compartir cada mañana:

Siempre amanece… Detrás de la oscuridad, de los momentos difíciles, de cada problema, hay luz, hay opciones para buscar el camino, para volver a encontrar el sentido a tu vida, para ilusionarte, para sonreír…Recuerda que siempre amanece, nada es eterno.

Feliz dia🙏💗

Al leerme, mi amigo Oscar, me envió este cuento, adaptado por él en su forma de entender la vida, para mí ha sido un regalo que invita a la reflexión y por ese motivo lo comparto con todos vosotros.

Los cuentos tienen la habilidad de llegar a todos los públicos y para enseñarnos grandes lecciones. Espero que lo disfrutéis.

Gracias Oscar.

y el cuento comienza así:

«Mi versión del cuento.
La felicidad siempre está a nuestro alcance, independientemente de las circunstancias.
Para explicar este concepto del que tanto me habéis oído hablar, os contaré un cuento zen que
creo explica bien dónde buscar la felicidad.
En un tiempo remoto existió un antiguo rey obsesionado con la búsqueda de la felicidad, no
paraba de buscar aquí y allá . Buscaba por todas partes pero no la conseguía encontrar,
desesperado organizó un cónclave con sus ministros de confianza para intercambiar ideas y
poner la búsqueda de la felicidad como objetivo principal del Reino.
Tras un largo y tedioso debate en el que no llegaban a ningún acuerdo ni a consenso sobre
qué es la felicidad, decidieron ampliar la consulta al resto del pueblo.
Y para motivar a los súbditos organizaron un concurso de dibujo mono temático sobre la
felicidad.
Por supuesto con un sustancioso premio: ¡Pertenecer a la corte y asesorar al rey!
El comunicado del concurso fue acogido por el pueblo con un gran jolgorio y algarabía.
¡Todos los súbditos se pusieron a dibujar lo que para ellos significaba la verdadera felicidad!
Miles de dibujos llegaban cada día a palacio para ser examinados por los mejores consejeros
del rey, estos tenían que elegir y dejar al rey los mejores dibujos.
Llegó el día de la elección, todos estaban nerviosos. ¡Por fin pondrían poner imagen “Real” a la
felicidad!
El rey ojeaba minuciosamente los más de cien dibujos elegidos, curiosamente todos eran muy
parecidos, ya que todos pensaban más o menos igual.
La mayoría pintaban prados hermosos, puestas de sol, animales con sus crías mamando junto
al río… En fin, parecían que se plagiaban los unos a los otros.
El rey estaba desolado, pues ningún dibujo le transmitía la verdadera felicidad.
Decidió retirarse a sus aposentos cabizbajo y triste.
De camino a la zona noble de palacio, justo a los pies de la torre del homenaje, pasó junto a un
montón de dibujos que no consiguieron superar el corte de los consejeros. Y sin mucho
interés, se dispuso a echarles una ojeada rápida.
Para su sorpresa ¡Los desechados tenían las mismas características de los anteriores! Aunque
eso sí, eran de menor nivel pictórico, de ahí que fueran desechados por los consejeros de su
majestad.
Justo antes de irse, boca abajo y abandonado vio uno totalmente diferente, a primera vista el
dibujo no era más que caos y desorden , nada que ver con los ojeados anteriormente.
Para poder apreciar el dibujo había que pararse y evaluar todo su contenido antes de juzgarlo,
ya que a simple vista parecía mas bien un infierno caótico que la percepción que todos tenían
idealizada de la felicidad.
A simple vista, se apreciaba con claridad una tormenta, pero no una cualquiera.
¡Una tormenta eléctrica que parecía más bien el apocalípsis!
La tormenta derribaba árboles, desbordaba el río y erosionaba la ladera arrastrando cascotes.
¡Además se podían apreciar decenas de animales muertos por la incesante lapidación
causada tras tras erosión de los cascotes de la ladera!
El rey entró en estado de shock, mandó a llamar de inmediato al dibujante de aquella obra
para pedirle explicaciones ya que aquello era una tomadura de pelo inadmisible contra su
majestad.
Al día siguiente el rey recibió en audiencia al súbdito para interrogarlo.
Apresado y esposado comenzó a interrogarlo.
– Te concedo una oportunidad para que te defiendas del agravio causado a tu rey.
-Majestad, siento mucho su malestar, mi única intención era ganar el concurso.
– ¿Ganar el concurso? ¡Pero si tu dibujo es la expresión más clara del mismísimo caos!
-Majestad, mi dibujo simboliza la vida.
-¿La vida dices? No comprendo.
-Mire Majestad, la ofensa que has sentido no es más que la interpretación errónea de mi
dibujo. Con todos mis respetos al mirar mi dibujo viste reflejado parte de tus pensamientos,
pensamientos sesgados, por supuesto, ya que aunque seas mi rey también sois humano.
-¿¿Cómo dices??- replicó el rey a punto de entrar en cólera.
-Verás alteza, no se sienta culpable, pues todos somos víctimas de la educación recibida. Os
explicaré mi dibujo.
Mi obra representa la verdadera felicidad , todos tenemos una vida desordenada a primera
vista, aunque si miramos detenidamente y profundizamos seremos capaces de ver otras
situaciones maravillosas, situaciones que a veces no somos capaces de sentir , pero que le
aseguro también forman parte de nuestra realidad y felicidad.
Si se fija bien en el dibujo no solo apreciará caos. Es verdad que es una terrible
tormenta,pero el dibujo contiene mucho más.
Si se acerca un poco, verá aquí junto al risco de la montaña un pajarillo creando su nido, junto
a su lado una collera águilas fuertes e imponentes dando de comer a sus crías, más abajo,
junto al río desbordado, se aprecia la noria de un molinero a pleno rendimiento. ¡Y eso no es
todo! En el vértice superior del dibujo se aprecia el sol asomando justo detrás de las nubes.
El rey se quedó mudo y sin palabras, tan solo un gesto de su cabeza hizo que el súbdito
continuará con la explicación.
-Mi señor,, la vida tiene tormentas, pero también ilusiones. De nosotros depende la actitud
ante la adversidad y la creación de nuestra propia felicidad.
Mire Alteza, el molinero utiliza la la fuerte corriente de agua para hacer su trabajo.
Los pájaros crean sus nidos… Igualmente, nosotros debemos crear nuestra felicidad.
El sol incipiente nos recuerda que por muy gris que esté el día todo pasará y él volverá a brillar,
de hecho nunca deja de hacerlo, aunque no lo veamos.
Los animales fallecidos son el alimento fácil de las aves en periodo de cría.
La felicidad, Majestad, no hay que buscarla, reside en nuestro día a día, independientemente
del tipo de tormenta con la que tengamos que lidiar.
Tal vez, a veces, no somos capaces de verla pero cuando aprendamos a mirar la vida con otros
ojos la tendremos siempre presente para ser nuestra mejor compañera de viaje.
El rey rompió a llorar, de repente lo comprendió todo.
Dio las gracias a su súbdito y ordenó que se explicara el nuevo concepto de felicidad en todo
su reino.
Por supuesto el súbdito ganó el premio, vivió en la corte como consejero y ministro,educando
al pueblo en el nuevo “Real “concepto de felicidad.»

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